De culpable a responsable
Hubo un momento en que creí que había trabajado bien y que eso me hacía merecedora de algo. Spoiler: no funciona así. Una edición para empezar a salir de la crisis profesional.
Ya lo conté varias veces: en un momento de mi carrera corporativa en ascenso, muy positiva desde afuera, me di cuenta de que alguien más estaba decidiendo por mí. Que yo en realidad no quería seguir creciendo a esa velocidad, en esa compañía. Y todo lo que creía seguro se me cayó.
Empecé a dudar de todo. De si mi profesión era la correcta para mí, si quería seguir en Recursos Humanos, si quería hacer algo completamente distinto. Dudé de mis capacidades reales para ir a buscar trabajo en otra empresa. Dudé y dudé. Y me enojé. Me sentí víctima de un sistema. Después de todo, yo había trabajado bien, esa era mi única culpa.
Cuando leí Rise Above de Scott Barry Kaufman, me acordé de esas ideas que tenía cuando me sentía atrapada en la vida corporativa. Y muchos de los conceptos que él plantea fueron los que yo misma usé para salir de ese estado. Te los cuento:
La trampa del victimismo. Kaufman dice que vivimos en una época donde nos identificamos tanto con el sufrimiento que el potencial queda en segundo plano. Y describe algo que llama la paradoja del merecimiento: me siento rota por mis heridas, pero también especial y merecedora de algo mejor, precisamente por esas heridas. Es una trampa circular. Yo estaba ahí. Había trabajado bien, había dado todo, y eso me hacía sentir que me debían algo. Que el sistema me había fallado. Que era una víctima. Y en esa posición, no podía moverme a ningún lado.
Los obstáculos son el camino, no el problema. Esta es la idea central del libro. Nos convertimos en nuestra mejor versión gracias a los desafíos, no a pesar de ellos. El pasado como punto de partida, no como condena. A mí me costó verlo así. Porque cuando estás adentro, el obstáculo se siente enorme. Lo que me ayudó fue empezar a preguntarme qué quería construir desde ahí y salir del diálogo de “cuántos años perdí”.
Preguntas “qué” en lugar de “por qué”. Esta es la más accionable de todas. Kaufman cita investigaciones sobre las personas más autoconscientes, y hay algo que las distingue: se preguntan qué, no por qué. Las preguntas “por qué” te encierran en el pasado y activan emociones que ya conocés. Las preguntas “qué” abren el futuro. No es lo mismo preguntarse ¿por qué me pasó esto a mí? que ¿qué quiero hacer con esto que me pasó? Yo tardé un tiempo en hacer ese giro. Pero cuando lo hice, todo empezó a moverse.
Sentirnos víctimas de nuestra situación, no nos hace asumir la responsabilidad sino sentir culpa. Y la culpa es un veredicto, caso cerrado. La responsabilidad es un estado de acción. Soy responsable en tiempo presente.
Casi todos los días me encuentro con personas en crisis laborales, llenas de culpa, dudando de ellas mismas. Una de las primeras cosas que trabajamos juntas es identificar en qué son buenas, sus logros y lo que más les gustó de ellas mismas en esos logros. Y sus ideas se transforman de pesimismo a posibilidad.
Si sentís que tu carrera no te pertenece, hacete estas preguntas:
¿Te hablás como si tuvieras la culpa o con tono de hacerte cargo de tu responsabilidad?
¿Cuáles son los desafíos que superaste y te trajeron hasta acá?
¿Qué quiero hacer yo? (nada de mandatos ni de ideas impuestas)
Hacerte responsable por tu vida profesional te cambia la visión y desde ahí hay muchas otras cosas posibles.
En algunos días vuelvo a vos con una dosis en formato podcast, con mis reflexiones sobre este libro.
Que tengas un hermoso fin de semana.
Un beso grande
Emi Montiglio
Prospecto para leer Rise Above de Scott Barry Kaufman
Indicado para: quienes sienten que el sistema les debe algo. Quienes trabajaron bien, dieron todo, y aun así algo no salió como esperaban. Quienes están hartos de estar hartos, pero todavía no saben bien qué hacer con eso.
Advertencia: Kaufman no viene a consolarte. Viene a incomodarte con amabilidad. Si buscás validación para quedarte donde estás, este no es tu libro. Si estás dispuesto a preguntarte qué en lugar de por qué va a funcionar con vos.



Imposible no remitir al efecto de reposicionamiento subjetivo, al que nos invita la terapia psicoanalítica. Pasar de culpable a responsable es justamente eso que traés, y que no sé si nos hace más felices, pero por lo menos nos da una buena cuota de tranquilidad.